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20120103

Los inicios en 1987

Rafael Rosales Arias conoci precisamente en mi curso de iniciacion de piloto de ala delta en Santa Cruz del Norte, en esa epoca Rafael daba el curso de iniciacion y yo lo recibi, pero quiero dejar claro que era un curso empirico, sin ningun tipo de rigurosidad tecnica, para ser sinceros en esa epoca hacer un vuelito de despegue sobre los 60 mts de desnivel y aterrizar en unos 2 minutos era un gran vuelo :-) 

Rafael en esa epoca habia hecho un ala delta con unos tubos y sin lona en el patio de su casa, yo vi esa "ala delta". Es cierto que Rafael es una persona muy entusiasta, le hiso unas fotos y se las mando al presidente de la SEPMI en aquel entonces el Cosmonauta Arnaldo Tamayo Mendez, este al ver aquel interes lo puso en contacto con un instuctor de ala delta que trajeron de la antigua URSS, y fueron a buscar zonas de vuelo en distintos lugares en Cuba y dieron un curso de iniciacion recibido principalmente por militares y algunos paracaidistas del equipop nacional de cuba, dentro de ellos Lazaro Santa Cruz y Oscar Arteaga.

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Cualquiera que hubiese conocido al piloto Ruso (cuyo nombre no recuerdo) hubiese sido un instructor de esa epoca, solo quiero agregar que el primer vuelo de permanencia hecho por un piloto cubano, lo hiso el piloto y paracaidista Oscar Arteaga, fueron 24 minutos en orografica en "La loma del basurero" en Santa Cruz del Norte, yo fui testigo ocular, luego le siguio otro vuelo de unos 45 minutos, y luego el vuelo de 1 hora y 15 minutos. 

Si se quiere escribir la historia del vuelo libre en cuba, las personas mas indicadas yo diria que son Oscar Arteaga y Lazaro Santa Cruz. 

Rafael inicio a tres pilotos mas de esa epoca, ellos todos son mayores que yo, como ven en esa epoca yo era un muchacho, estos pilotos son los hermanos Orlando y Pedrito y su amigo Reinaldo llamado "El 15" :-)

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De hecho ellos son los mejores pilotos de ala delta que he visto en mi vida, sinceramente superaron con creces las hazagnas realizadas por sus instructores verdaderos: Lazaro y Oscar, acondicionando nuevas zonas de vuelo, haciendo travesias de varios kmts, alcanzando mas de 1000mts en termicas donde el despegue maximo es de 80 mts, en fin ellos fueron los que de verdad iniciaron el vuelo libre seriamente en Provincia Habana, porque ya en esa epoca en la Isla de la Juventud estaban volando bien alto Prendes, Camilo y quizas Norvel "El Platano volador" jajaja. 

El parapente lo trajo a Cuba Lazaro Santa Cruz, Oscar Arteaga, Hector Fiz, Prendes,Dayelin, "El Conejo" junto a otros paracaidistas de distintos lugares del pais, como la Isla, Guantanamo, Bayamo, ect Tuvieron la fortuna de viajar a Espagna en la epoca que aun existia la SEPMI y ya se iniciaba el ala delta en cuba, como eran todos del equipo nacional de paracaidismo fueron elegidos para ese viaje de saltar y volar en toda Espagna de norte a sur en cada zona de vuelo y cada zona de salto, con los personajes que ya son leyenda como Mario Arque Domingo, Laureano Casado, ect

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Al regreso de este viaje se inicio el Parapente en Cuba, yo ya volaba alas delta con mis instructores Pedrito y "El 15", volaba en ladera aun, cuando por primera vez vi un parapente que trajo Lazaro Santa Cruz donado por el Club de vuelo libre  "De Madrid al Cielo" y lo probe y me quede desde ese dia practicando parapente hasta el dia de  hoy.

La historia verdadera y completa creo que la deben contar los hombres que mencione en este post.

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COLGADO DE UN SUEÑO

COLGADO DE UN SUEÑO

Lo que más yo deseaba era volar, y un día tuve la posibilidad de poder lograr algo de mis sueños, esto sucedió de esta forma: Un día estando en la casa mi esposa me pide que le haga un favor, me puse a replicarme un poco porque era tarde ya, pero ella me insistía en que fuera porque era necesario, tanta fue la insistencia hasta que accedí a su pedido y parto para allá, tenía que ir a casa de un señor, cuando llego a su casa había algunas personas y pregunto por él y en lo que le estoy hablando a este señor viene un compañero que saltaba paracaídas conmigo y me pregunta si a mi me gustaban las Alas Delta, y mi respuesta inmediata fue que si, al ver mi respuesta pues me dice que sabía de alguien que había hecho uno, y rápidamente le dije que donde estaba ese hombre para ir a verlo enseguida. Entonces fue cuando me dijo mira el vive ahí arriba, y me indicó con la mano el lugar, me dispongo en cuestión de segundos a ir a ver aquel acontecimiento y cuando voy subiendo las escaleras veo que en cima de la placa tiene el ala delta; me sorprendí mucho porque no pensé que aquello fuera un Ala Delta, conversando con Dieguez, (que es como se llama este hombre) me explicaba algunas cosas sobre la construcción, también me decía que ya había hecho otro en la provincia de Las Tunas y que lo había volado, con cada palabra que salía de la boca de Dieguez, era como que mi horizonte se comenzaba a abrir más y más, y ya sentía dentro la posibilidad que siempre había anhelado de poder volar. Pasó este día y casi no pude dormir, me levanté bien temprano en la mañana y fui de nuevo a casa de Dieguez y le pregunté que si podíamos continuar el trabajo juntos, y el encantado me dijo que si, que no había problemas, pero yo quería más que un sí, sentía dentro de mi una emoción muy grande, y regresé a casa de Dieguez por la tarde nuevamente y le dije que necesitaba trabajar más rápido, dentro de mi había una inquietud enorme, fue entonces cuando me dijo Dieguez, bueno Leandro llévate el Ala Delta y continua tu el trabajo, sin pensarlo 2 veces y antes que terminara de hablar cargué con todo aquello y lo llevé para mi casa. Estando el delta en mi casa, fui a ver a Fernando Pardo y le comuniqué la noticia que tenía un ala delta en mi casa a medio construir que había comenzado un amigo y que podíamos continuar construyendo. Sin poner peros yo y Fernando empezaos a trabajar en aquel proyecto; fue entonces cuándo comenzamos la labor de búsqueda, de tubos y demás material que necesitábamos para hacer el delta, los tubos que tenía el ala eran de
camapé y para las partes que necesitaban menor grosor pues buscamos tubos de antenas de TV. La tarea no fue nada difícil pues con la situación que había en esos momentos en nuestro país, estábamos en pleno periodo especial y era muy difícil conseguir cualquier coso por insignificante que fuera, entonces le pedíamos a los amigos, encontrábamos un pedacito por aquí otro por allá, la mayoría de las personas se reían de nosotros cuando les decíamos que era para armar un ala delta, pero eso no nos importaba, teníamos fe y deseos de volar que era lo más importante. Desde ese momento el trabajo no se detuvo, todos los días hacíamos algo, ya sea remachar, armar, no contábamos ni con el instrumental necesario, teníamos que pedir prestadas la mayoría de las herramientas, pero eso no nos detenía. Otra parte difícil fue conseguir la tela para forrar el ala, tuvimos que hablar con muchas personas para que trataran de ayudarnos, hasta que alguien nos tendió la mano y nos regalo un pedazo de tela de paracaídas, que fue con lo que forramos el ala. El siguiente paso fue la costura, ninguno de nosotros sabía coser y gracias a esa ala delta pues todos aprendimos, de una forma muy propia pero aprendimos. Después de tener el ala casi conformada, nuestro siguiente problema era encontrar el centro de gravedad, algo esencial para que este equipo pudiera volar, carecíamos de todo conocimiento referente a estas cosas y la única solución que encontramos fue con mis modestos conocimientos de aeromodelismo, colgar el ala por el centro hasta encontrar el centro de gravedad; así lo hicimos, y ese mismo día con un viento tremendo lo colgamos y empezamos a sacar unos cálculos a nuestra manera, cuando vimos que el equipo estaba totalmente equilibrado, me dirigí a Fernando y le dije:
- “
Fernando aquí no hay que hablas más nada, esto lo que hay es que meterle mano y empezar a volar”.
La última tarea constructiva fue la impermeabilización de la tela, que no llevó bastante trabajo, pues era un material bastante difícil de conseguir, pero al final lo conseguimos y dimos por terminada el ala delta. En los siguientes días comenzamos las tarea de entrenamiento, el ala estaba terminada ya y empezábamos a dar algunas carreritas en el patio de una escuela que queda cerca de la casa de Fernando, todos los días hacíamos lo mismo, ya las personas nos esperaban y se reunía un gran número para ver aquel acontecimiento, y comenzaban a preguntar que si eso volaba, que si podía despegar desde ahí, y nosotros nos manteníamos al margen de los sucesos porque nosotros mismos no sabíamos si despegaría o no. En esas practicas también tuvimos un percance y era que se rompían con frecuencia las costillas, imaginase que impresión nos daba aquello, que confianza nos podría trasmitir, si no habíamos ni siquiera llegado a una montaña y ya las costillas se le partían; pero nada de eso detuvo el deseo que teníamos de volar, ni tampoco nos amedrentó, seguimos luchando como hasta el momento lo habíamos hecho. Por fin llegó el día más esperado por todos, el día 4 de Abril del 1988 partimos hacia la localidad de la Nenita, en el municipio de Guisa. Estando el la montaña ya pues parte de los que habían ido comenzaron a poner excusas para marcharse, pues no querían verse implicados en el posible acontecimiento, y el problema era una realidad, el ala estaba bonita, pero no reunía todas las condiciones técnicas, y todo el mundo sabía que podría traer aquello. Pero a pesar de todos los inconvenientes, Fernando Pardo, Héctor Montero y yo seguíamos con la idea aquella de poder volar, de poder despegar aunque solo fuera los pies de la tierra, y que fuese con un equipo echo por nosotros mismo, era ya más que un sueño, era lo que nos motivaba a vivir. Comenzamos la tarea previa al despegue, armamos el delta de frente al viento y comenzamos a debatir sobre los pocos conocimientos de aerodinámica que teníamos, por donde era mejor, que se debía hacer, nunca tuvimos en nuestras manos ningún material que nos dijera lo que se debía hacer y lo que no, hicimos todo por instinto y deseos de volar. Practicante ya me había convertido en el representante del equipo, era la cabeza de aquel proyecto, me había convertido sin darme cuenta en el impulsor de aquella máquina sin motor. Llega la hora, me engancho aquel equipo, tenía que dar el ejemplo como cabecilla, además tenía que demostrar seguridad, aunque el corazón lo tenía que se me quería salir. Estando ya preparado para despegar, Héctor me sujeta por detrás, y me dice mira Leandro, vete por acá que hay más ángulo de inclinación o por acá que hay menos árboles, y yo solo le dije que me iba exactamente por donde estaba parado, prendo carrera montaña bajo, hasta el momento que siento que aquel equipo despegó; imagínense cuantas cosas yo puedo haber sentido, fue una alegría tremenda, aquello fue una explosión, tanto para mi como para mis compañeros, porque nadie pensaba que aquel equipo pudiera despegar, porque la realidad fue que desde que nosotros comenzamos la actividad de la construcción del ala delta todo el tiempo fuimos objeto de las criítas de todos. Volviendo al aire, solamente levante los pies por fracciones de segundos, al sentir que el ala despegó aquello aparte de la alegría, me dio tremendo miedo, fue una sensación que es inexplicable, lo primero que me dio por hacer fue enredar un pie en pequeña planta que vi, y a consecuencia de esto pues tiro el delta al piso, digo tiro, porque iba volando, al tener la pierna enredada en la mata, pues se comenzó a estirar como si fuera una liga y fue entonces que halé la barra y tumbé el delta, estando ya en el suelo, lo primero que me topé fue con la crítica de mis colegas: “

Leandro estás acobardado” “Cogiste miedo”, cosas así fueron las que me dijeron, pero todas las refuté con carácter, para dar a demostrar todo lo contrario de lo que había sucedido. Después de aquel suceso, me dije para adentro: “no me conviene volar”, y era algo muy claro, tenía el equipo, sabía que podía volar, pero no sabía como se piloteaba aquel artefacto. Recogí el equipo y lo subí nuevamente y entonces llegó el turno de Fernando, se amarró el delta, con un nudo no muy seguro, para aquel tiempo nosotros no sabíamos nada tampoco de amarras y lo amarramos al ala como pudimos y prendió la carrera Fernando y cuando está llegando al punto de despegue pues el ala sale volando sola y Fernando estaba en el suelo, era que se había desamarrado el nudo que le habíamos hecho; y mejor que hubiera sucedido así, porque si nó, se hubiera dado algunos golpes o hubiera rodado ladera abajo. Llego el turno de Héctor Montero, se enganchó el equipo y prendió carrera y despegó el equipo, solo que sobrevoló a uno escasos centímetros del suelo, y había unos pequeños arbustos, con las puntas hacías arriba, y en todos dejó parte de la piel de su barriga, pero a pesar de eso era más la alegría por haber experimentado el vuelo que el dolor por los arañazos. Así finalizó el primer día de vida de nuestra Ala Delta, para nosotros fue más que bueno, pues logramos realmente con creces todo lo que habíamos soñado, sabíamos que se podía hacer y luchamos por ello, nos quedamos colgados a nuestros sueños hasta el final de nuestras vidas.

Cerrado por nubes bajas

Bueno, como no se habla de nada (ni de aviación ni de parapente) entonces comento el vuelo que hicimos el domingo. Resultó interesante porque nos demostró la importancia de estar equipados con algunos tarecos accesorios cuando se hace vuelo cross. Específicamente una simple brújula y un radio (del tipo que sea con tal de que garantice la comunicación entre los pilotos que vuelan juntos) además del casi imprescindible altivario (que marque altura, esté bien seteado respecto a la zona y que el piloto conozca el valor de las elevaciones de la zona que está sobrevolando). Estos aparaticos pueden ser claves para evitar colisión y otras complicaciones cuando se pierde la visibilidad volando dentro de nubes mientras se hace ladera.

A falta de condiciones ese día para intentar otra ruta, pues ibamos cuatro pilotos haciendo la ruta hacia el Cobre pero nos topamos con que nos cerraron el aeropuerto de Melgarejo debido a condiciones meteo adversas. Me explico: el techo estaba muy bajo en la ruta, precísamente sobre la zona de la doble línea de alta tensión que cruza la cordillera justo a unos 1000 m al W de Puerto Pelado. En ese tramo, la ladera es muy pronunciada y parte desde el nivel del valle sin interrupción en gran ángulo hasta la cima, de unos 600 msnm.

Lo anterior causa que la dinámica que genera es muy buena la mayoría de las veces PERO cuando el aire está demasiado cargado de humedad (como cuando sopla en Santiago viento meteo del S) pues el rápido descenso de la temperatura y la presión que provoca el ascenso del aire por la ladera hace que se haga condensación enseguida y se forme rapidamente una nube perennemente sobre ese sector (aclarar que es un estrato, no es una nube de desarrollo convectivo por lo que no se trata de ese tipo de peligro).


Cuando dicha nube se presenta hace crítico el paso por ahí a causa de la presencia de la línea de cables de alta tensión que a veces queda oculta cuando el nivel de condensación baja de repente. En ocasiones, la nube puede cerrarse y bajar hasta el nivel de la ladera misma. Ante esta situación se podría intentar bordear por el sur la ladera de manera de pasar por delante de la sección de máxima ascedencia y así evitar ser aspirado y perder así la visibilidad. Esto usualmente es muy dificil porque el sector es muy estrecho y con bordes irregulares lo que hace que fácilmente se puede uno quedar completamente afuera de la dinámica e irse abajo (y a sudar para encontrar "un hueco" donde aterrizar en esa zona) o de lo contrario terminar metiéndose de todas formas en una "lengua" de la nube que se ha adelantado hacia afuera de la ladera.

El "método" sería marcar, aun con el terreno a la vista, el rumbo a seguir antes de meterse en la nube y una vez en ella seguir el rumbo elegido usando de guía la brújula.  Al mismo tiempo que se vigilaría la altura por el altímetro del vario controlando que no vamos a descender por debajo de la altura máxima del terreno de esa zona. Con respecto a evitar la colisión con los otros parapentes pues, a través del radio hay que mantener una estrecha comunicación para procurar que todos vuelen haciendo el mismo rumbo y así impedir que ocurra una colisión lateral o frontal. Desde luego que de todas formas hay que estar observando constantemente en todas direcciones para esquivar a tiempo la primera "sombra" que aparezca.  A pesar de lo anterior, siguen existiendo muchos peligros gravísimos (el viento es el principal) que pueden poner la situación muy fea (lo único que lo resolvería creo que sería un GPS con la ruta marcada y balizadas todas las alturas máximas de cada pico o "prominencia" del terreno).

Por lo tanto, lo mejor es darse la vuelta y regresar a aeropuerto seguro. Así lo hicimos pero de todas maneras, luego de aterrizar, debatimos estas ideas pues no se sabe nunca si algun día hay que usarlas a lo obliga´o...
 
Fotos:
1- La ladera al W de Puerto Pelado pero sin la nube pegada. Observar la gran inclinación del terreno. Al extremo izquierdo de la foto es que está la doble línea de alta tensión.
2 y 3- La misma ladera con la base de la nube bien baja, entre los 50 o 100 m sobre la cresta. Señalado con flecha uno de los postes del tendido. Al centro de la foto 2, en la nube, un parapente. En la 3, uno tratando de salir de la nube por el extermo izquierdo de la foto, otro procurando ir por debajo de la base. Un tercero, a la derecha, "haciendo turno" para intertar pasar una vez que los otros se alejen.
4- Un momento en que la base de la nube baja de repente y "atrapa" a los que intentan ir por debajo de la base, camarógrafo incluido.
5- Reacciones que causa la falta de brújula, radio y altivario ante el peligro inminente de meterse en una nube...
 
 

Del evento de Florencia

Encuentro en Florencia  

Llegada

El sábado 19, al arribar a Ciego aun de madrugada, Daniil, Manolo, el Javi y yo, los cuatro de Santiago que finalmente fuimos y Ernesto que se sumó en Bayamo, nos encontramos con Giovanis, Roiler y Guillermo de Las Tunas y Chávez de Guisa. Rápido y fácil, en el frente de la misma terminal de ómnibus interprovinciales, todos agarramos una de las flamantes Yutong que hacen viajes frecuentes hacia los cayos turísticos del Norte de la provincia (Cayo Guillermo, Cayo Coco) y antes pasan por Morón, lugar acordado de encuentro de los participantes antes de salir para Florencia. Llegamos a Morón al filo del amanecer y nos recibieron Carlitos Más y Gustavo Pico, del club de Ciego. Enseguida se armó una obligada sesión fotográfica junto al famoso conjunto escultórico del Gallo y luego partimos hacia el CV Deportivo, una instalación con albergue en la misma ciudad donde los locales habían hecho coordinaciones para que pasáramos el día y descansáramos mientras arribaban el resto de los participantes. Al final de la tarde una guagua nos recogería para llevarnos a la base de campismo de Florencia. En el “CV” se sumaron pilotos de Pinar del Río (Danilo, Miguel Ángel, Piñeiro, Iraldo, Andrés y Saumel), de Guantánamo (El Negro), de la Isla (Andrius y Laél) y pudimos conocer otros pilotos de Ciego. Hacia las 5 y tantas, como estaba previsto, vino la guagua y partimos. Ya bien entrada la noche, luego de un trayecto que a todos nos pareció bien largo (todos los visitantes estábamos por primera vez en la zona) llegamos al campismo de Boquerón situado en pleno macizo montañoso de la Sierra de Jatibonico y a unos 7 kilómetros del poblado de Florencia el cual se ubica justo al Sur de esa cadena montañosa. Nos recibieron los pilotos que habían llegado antes: de Las Villas Juan Miguel, Yordanny, el Rauli, Eduardo y Chichi; de La Habana Luisito , Roberto y William; Malconys del club de Sagua (al otro día se sumarían más pilotos). Acto seguido, el recibimiento de la administración de la instalación y al rato hicimos las reservaciones y nos acomodamos en las cabañas.

 

Domingo 20

En la mañana se realizó la Junta Directiva de la FCVL donde se trató el tema central de la organización del CNP 2012. También se discutió el asunto de la cotización de los clubes, las nuevas zonas de vuelo y otros. Fue una reunión fructífera donde, entre todos los asistentes (más de 30), se tomaron interesantes acuerdos que facilitarán el desarrollo del próximo campeonato. Luego de la junta se hizo una demostración paramotorística en tierra. Pudimos por fin ver de cerca el paramotor que Luisito llevó y con el que han estado haciendo en La Habana los primeros vuelos de paramotor de la FCVL. Lamentablemente las condiciones de viento muy fuerte impidieron volarlo pero unos cuantos probaron ponérselo para sentir asombrados el empuje que desarrolla a plena potencia. Más tarde, ante la persistencia del fuerte viento, se decidió cancelar la visita a la zona de vuelos por ese primer día. De esa manera, quedó carta abierta para cometer “canequicidio” (o “petaquicidio” según la región de procedencia del consumidor) al tiempo que se pasaba el día jugando bolos, voli, tenis de mesa, etc. mientras se escuchaban los típicos cuentos de plegadas terroríficas, emergencias escalofriantes y vuelos fantásticos que sólo los protagonistas vieron.

 

La zona

La zona de vuelos de Florencia está en la Sierra de Jatibonico, una cordillera de algo más de 10 kilómetros de longitud enclavada al Norte de la provincia de Ciego de Avila y cuyo eje principal está orientado casi Este-Oeste con una ligera inclinación NO-SE. Tiene dos áreas de despegue principales: una que da cara al Sur, con un desnivel de unos 100 metros o poco más que permite despegar justo frente al poblado de Florencia y hacer ladera o termiquear sobre la vasta llanura al sur. En la periferia del pueblo hay abundantes y amplios campos que sirven de aterrizaje. Es el despegue menos usado debido a la poca frecuencia de vientos con orientación Sur (se dan más bien en verano). El otro despegue está en la cara Norte de la sierra y es el mejor porque está orientado a los vientos predominantes de la zona. Tiene un desnivel de más de 250 metros y ha sido acondicionado por los muchachos de Ciego en un formidable trabajo de chapea y arado del terreno. Está a una altitud de 394 msnm. La elevación donde se halla se conoce por los lugareños como La Pelada , al parecer porque desde lejos parece estar cubierta de hierba. En realidad es una tupida pero baja vegetación de matojos que por suerte, permite caminar sin demasiada dificultad. El despegue está limpio de esta vegetación y en su lugar se prevé sembrar césped. Cuenta con un área efectiva de unos 60 ó 70 metros de largo por aproximadamente 20 de ancho (se puede ampliar muchísimo más). Permite hacer top landing e incluso tiene a su lado Oeste un terreno aledaño casi plano donde se puede aterrizar con relativa facilidad pues está fuera de la ascendencia dinámica de la loma. En el área de despegue han dejado un grupo  de árboles intencionalmente con el propósito de brindar sombra. Desde allí se observa la gran llanura que se extiende hacia el norte hasta el mar que se puede ver a lo lejos, a unos 15 km . Inmediatamente al frente, o sea, en dirección Norte, y a 3 Km se haya la comunidad rural de Piedra que es un punto de paso de la carretera del circuito Norte que yendo hacia el Este lleva a Chambas (aprox. 5 Km ), a Falla ( 15 Km ) y luego a Morón (a unos 35 km ). Hacia el Oeste se dirige hacia Caibarién a 80 km en la vecina provincia de Villa Clara. Por Piedra pasa además un ferrocarril con un par de trenes diarios de pasajeros que sirven para ir a Chambas (creo que sigue hasta Santa Clara) o en sentido contrario, hacia Florencia (¿y luego hasta Morón?).    

El acceso hasta el despegue Norte es a través del mismo trillo de montaña de relativa poca dificultad que conduce al despegue Sur pero que se bifurca en un punto donde toma rumbo al Norte para cruzar la primera línea de lomas. Lo que lo hace algo difícil es la longitud total del recorrido que suma unos 3 km aproximadamente. Sin embargo, los locales nos comentaron que es posible subir en tractores con carretas (¿pudiera ser también vehículos 4x4s?) a través de otro camino hasta el mismo punto llamado por ellos como La Ceiba adonde se llega igualmente por el trillo. Desde allí hasta el área de despegue son unos 500 metros pero prácticamente por terreno llano. Este punto del camino en realidad está marcado no por una gran ceiba sino por una enorme anacagüita que sirve de referencia para los caminantes. Otra forma de hacer menos trabajoso el ascenso es el alquiler de caballos. En el mismo poblado hay trabajadores agropecuarios de la zona que por un precio de 10 pesos cargan sus caballos con las mochilas y así subir la loma duele menos (bueno, el caballo no diría lo mismo….)


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Lunes 21

Amaneció el día con buena pinta como para subir al despegue. Según los fieles de WindGurú el viento estaría algo fuerte pero probablemente despegable así que para poderlo confirmar salimos del campismo en el camión coordinado por los organizadores rumbo al poblado de Florencia. Allí está la casa de Gilbert, piloto local y anfitrión de cuantos parapentistas pasen por ahí (la casa, donde hay teléfono público tipo “Centro Agente”, está justo en la calle limítrofe con la falda sur de la sierra por lo que es una escala técnica de punto de partida hacia la loma. A apenas unos metros parte el trillo que sube a los despegues). Cubrimos el portal y el frente de la casa de mochilas (la escena se repetiría todos los días del evento) e hicimos una visita al “downtown” de Florencia para aprovisionarnos de sustancias alimenticias en las bien surtidas cafeterías y timbiriches del lugar. Luego arrancamos a pelear la loma cuesta arriba. Lamentablemente el viento se mantuvo fuerte en todo el día y para peor, de vez en cuando pasaba una molesta y fría llovizna que obligaba a proteger bien los equipos de la humedad y a nosotros mismos. Hubo, por supuesto, sesión de fotografía de la zona y la consabida foto de todo el grupo de pilotos participantes. Luego, más tarde, al bajar un poco las rachas del viento, despegaron los biplas de Ciego: un Sol Koala pilotado por ¿Yandri? y un Paratech P-4BI pilotado por Carlitos Más. Junto con ellos despegó también Yordi, de la Isla , con su compe Gradient Avax RSE. Los tres estuvieron de vez en cuando estampados contra el viento lo que fue señal clara para el resto que aguardábamos en el despegue. La tarde terminó bajando a pie y esperando por un buen rato a los que volaron mientras el camión los traía de regreso desde Piedra. El trayecto es largo, unos 40 minutos o más, debido a que la carretera da la vuelta completa a la cordillera por su lado Este y además está en mal estado por unos cuantos tramos.


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Martes 22

Buena pinta al amanecer: viento en la dirección correcta y velocidad aceptable… según el tal WindGurú. Por lo tanto: camión, casa de Gilbert, aprovisionamiento en el pueblo y pa´ la loma otra vez. Ahora, algunos alcanzaron la variante de las mochilas a bordo de los caballos de alquiler. Al llegar arriba el viento aun estaba fuerte pero despegable a ratos si se cazaba la baja de las rachas. Así poco a poco, en el transcurso de la tarde fueron despegando casi todos. El primero fue Samuel, experimentado piloto francés e instructor de la federación de su país y que aquí fue bautizado como Mazorra. Hizo una demostración magistral de wingovers, barrenas a la altura del despegue, cerradas inversiones de giros y luego top-landing con su ala de speed flying Little Cloud Atypik de 16,5 metros cuadrados .

A menudo se veían al frente cortinas de lluvia ligera de las nubes del frente frío que pasaba por la zona y por momentos el viento arreciaba lo que causó más de un susto a unos cuantos que se confiaron en la velocidad de sus alas, algunas de modelos bien antiguos y sin acelerador. Finalmente la mayoría de los que pudimos volar (apenas un planeo directo en lucha contra el viento) aterrizamos justo al frente del despegue, en el sitio conocido como El Peñón donde hay una vega de tabaco. De allí salimos para el crucero de Piedra, a 1 km más o menos donde nos reunimos a la espera del camión que nunca llegó lo cual nos dio la posibilidad de agregarle un toque de aventura más a la expedición: regresar a Florencia a bordo de un lechero pura raza de Ferrocarriles de Cuba. Finalmente hasta el campismo llegamos en el camión de la propia instalación que los locales coordinaron sobre la marcha.   


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Miércoles 23

Sorpresivamente el fuerte viento del N y NE anunciado por el compañero WindGurú se convirtió en una calma total al llegar al despegue en la mañana. Para colmo, al empezar a soplar, lo hizo con apenas un leve suspiro que se definió cruzado del Este por lo que se esperaba que la ladera funcionara mal. Despegaron algunos que lógicamente fueron abajo enseguida pues el día cubierto de nubes, sin insolación, no generaba formación térmica alguna. Hacia media tarde despegó un grupo, liderado por Yordi de la Isla y David El Tiguere, de La Habana que se logró agarrar, con maña y de mala manera, a las lomas del Oeste del despegue que se proyectan como un saliente de la sierra, en dirección Norte. Estas lomas ofrecen una ladera orientada al Este que funcionó y permitió volar allí por unos 20 o 30 minutos. En esas lomas, nos cuentan que se hicieron los primeros vuelos en parapente en Ciego de Ávila, allá por el año 1998. Carlitos Más, Prendes y Eutimio de Ciego guiados por Dayelín de Granma, fueron de los protagonistas de esos inicios en la zona.

Inmediatamente luego de la salida del grupo anteriormente citado arreció… la calma. Ni la manga veleta se movía. Casi la mitad de los pilotos nos quedamos equipados y listos para despegar a la espera de un milagro que sucedió luego de un largo rato al comenzar a soplar una tímida brisa ahora orientada más en dirección Norte. Enseguida despegó otro grupo con Daniil Prusakov The Viking Man de Santiago a la cabeza. Le siguió el Javi y Manolo también del Chago, Gui de Canadá y luego yo. Esta vez la estrategia de supervivencia cambió por una jugada en las lomas situadas al Este del despegue. Funcionó el invento y nos pudimos mantener allí raspando por media hora aproximadamente. Se sumaron poco a poco todos los que quedaban en el despegue, incluyendo los biplas de Ciego (el bipla de Samuel “Mazorra” había salido en el grupo anterior).

Por primera vez podía apreciar calmadamente desde el aire el precioso panorama de la zona (un paisaje realmente bonito) al mismo tiempo que valoraba las posibilidades de escapar volando hacia el poblado de Florencia. Aunque las condiciones eran marginales y se trepaba casi nada sobre la cresta, me pareció posible una escapada por la ladera Este de la sierra como para aterrizar en los campos aledaños a la presa Chambas, justo al lado Este de Florencia. Finalmente no creí prudente intentarlo y me fui a aterrizar lo más próximo que pude al camino que conduce al Peñón. Para terminar el día y ante la falla nuevamente del camión del evento, nos administramos otra terapia de tren lechero hasta Florencia, esta vez adobada con ron Vaquero, creación de la zona que sirvió  para matizar la prolongada demora.


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Jueves 24

Fue a la postre el mejor día de vuelo. Comenzó con mala pinta de viento muy fuerte y cielo cerrado que casi nos causa a un grupo una retirada de regreso al campismo. Sin embargo pronto dio signos de mejoría para dar paso a un cielo completamente cubierto de cúmulos dispuestos en una prometedora matriz regular. La base era claramente baja, unos 700 u 800 metros, y sobre los cúmulos una fina capa de altoestratos reducía el calentamiento. Algunas formaciones alcanzaban cierto desarrollo vertical pero no llegaban al sobredesarrollo y se desmoronaban luego. No había señal ni amenaza de lluvia como en los días anteriores y el viento estaba bien enfrentado del N-NE. La velocidad era perfecta aunque sólo a ratos aumentaba un poco como para tomar alguna precaución. En realidad las condiciones invitaban a hacer cross lanzándose viento abajo sobre la extensa llanura de la región. A todos nos pareció que era el día en que la zona de vuelo de Florencia nos enseñaría mejor su potencial. Entonces no había más que preparar los equipos apenas llegamos al despegue, alrededor del mediodía o algo pasada esa hora.

Despegué en el primer grupo y enseguida enganchamos las suaves pero consistentes y amplias ascendencias térmicas bajo los cúmulos que venían de la llanura. No paramos de subir a razón de 1-1,5 m/s hasta llegar a la base de las nubes en unos instantes. Una vez allí de nuevo vino la idea de girar y poner rumbo al Sur para sobrevolar Florencia pero estaban demasiado bajas las nubes lo que no permitía cruzar la sierra sin el peligro de meterse en ellas con el consiguiente peligro de colisión con otros pilotos o desorientación. Así que metí orejas grandes y esperé tranquilamente descender algo para seguir explorando todo lo posible la cordillera aprovechando las buenas condiciones del día. Luego solté ambas orejas al mismo tiempo y continué vuelo en lo que me pareció una zona de fuerte descendencia y algo de turbulencia térmica. Pasados unos instantes vi pasar al Javi por mi lado muy rápido hacia arriba e intenté hacer un giro para salirme de la (supuesta) descendencia. Repentinamente el ala respondió con un frenético negativo que pude detener instantáneamente pero enseguida me sirvió para darme cuenta que, luego de tantos segundos de “mareo”, desde que había soltado las orejas estaba metido en una configuración de parachutaje clásico, típico, de los que salen en los folletos de iniciación. El viento relativo viniendo desde abajo, el ala con la tela entre costillas abombada hacia adentro por el intradós, los frenos completamente sin tensión, en fin, más claro ni el agua. Nunca me había sucedido y sumando el hecho de estar volando un ala “fácil” pues el exceso de confianza me hizo obviar la archiconocida recomendación de soltar las grandes orejas de forma asimétrica, o sea, una primero y después la otra, precisamente para evitar el parachutaje que algunos modelos pueden sufrir al sacarles las orejas simultáneamente. Nada, que nunca se debe perder la alerta al volar.

La salida del parachutaje no tuvo complicación alguna (nunca había querido que mi ala picara duro y esta vez lo deseaba intensamente!) y el vuelo continuó apaciblemente disfrutando las constantes ascendencias térmicas que había en cada cúmulo de los tantos que cubrían la zona. Luego se me ocurrió, ya que no se podía cruzar la cordillera e irme al sur, pues intentar avanzar hacia el Norte y sobrevolar eventualmente los poblados de Piedra o Chambas. A esa altura de la tarde el viento había aumentado de velocidad y ya estaba impidiendo el despegue de algunas alas que aun estaban en la rampa (de hecho, causó cuatro aterrizajes casi en sotavento, detrás de la cresta aunque sin consecuencias) así que decidí aprovechar la altura que tenía para “quemarla” en un planeo hacia Piedra dado que Chambas me quedaba totalmente fuera de posibilidades.

Para llegar tuve que liberar completamente trimmers y pegar un poco de pedal por un rato. Avanzaba a unos 8 Km/h pero finalmente alcancé la vertical de la comunidad y lo que vi y oí en ese momento ha sido uno de los espectáculos más bonitos y singulares que he vivido en el vuelo libre: decenas de niños de la escuela primaria y otros tantos de adolescentes en otra escuela de secundaria más montones de gente en las calles me gritaban alegremente celebrando el vuelo y la llegada a Piedra. En ese momento, como suele suceder, me falló la minicámara que llevaba. Inexplicablemente se quedó bloqueada y me impidió recoger en video el precioso momento. Aun ya en el aterrizaje, mientras plegaba el ala, los niños no paraban de gritarme que les dijera a los otros que vinieran pa´ cá!!!. Menos mal que pasado un buen rato Daniil de Santiago logró llegar al mismo campo y también David de La Habana lo hizo casi al final de la tarde.

Ese día sí nos recogió el camión en Piedra y casi le echamos de menos al tren lechero: constatamos que, en este caso, es casi mejor entregarnos a Ferrocarriles de Cuba que a la carretera desde Piedra a Florencia.

 

Viernes 25

Mala pinta desde el amanecer y esta vez no mejoró en toda la mañana. Evidentemente estaba entrando un frente o se había reforzado. Después de pensarlo bien y valorarlo 20 veces, los de Santiago decidimos que no había esperanzas de volar y desechamos la idea de subir al despegue. En cambio, planificamos aprovechar el último día del evento para visitar el cañón de piedra del río, del que ya nos habían hablado. Se nos sumó Guillermo y regresamos en botella en el camión del campismo. Al llegar “matamos” una caneca para calentar el esqueleto antes de meternos en el agua fría del río. Bien valió la pena soportar el frío mientras nadábamos para contemplar el paisaje absolutamente exótico que brinda el cañón de piedra cuando el río se interna a través de las paredes verticales de la montaña. Luego nos enteramos que unos metros más delante de donde llegamos, el río se mete en un pasaje subterráneo, que se puede pasar a pie, para luego emerger en una cascada al otro lado de la loma.

Explorar esa parte quedó pendiente para otra visita a Florencia a la que iremos, sin dudas, en el próximo evento de parapente que se convoque allí.
 
Sergio Rdguez C
Club Vuelo Santiago
Federación Cubana de Vuelo Libre

Concentracion en Florencia, Ciego de Avila

Florencia

El piloto Reynaldo Prendes, fundador del Club de Vuelo Libre de Ciego de Avila les convoca a la I Concentracion de Vuelo Libre a celebrarse entre los dias 20-26 de noviembre del presente año.

La zona de vuelos sera Florencia, en Ciego de Avila, zona de buen potencial para el desarrollo de nuestra actividad.

Los telefonos de contacto son:
-Gilbert 0133-559146
-Prendes 052-960698 movil

Arriba mi gente creo que es una buena ocasion para compartir vuelos.

El despegue se encuentra aproximadamente en esta coordenada N22.1610 W78.9614.

Tiene orientación NE con unos 380 SNMM y 300 de desnivel.

Cuentan con otro despuegue S con 270 SNMM y 200 de desnivel.

La altura maxima de la cordillera esta por los 440m.

Aqui adjunto una imagen para que tengan una idea de la zona, es de Google Maps pero sin imagen satelital porque se pierde un poco la nocion de la zona.